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martes, 15 de febrero de 2011

El moderno Prometeo

Vida. Fuerza o actividad interna sustancial mediante la cual obra el ser que la posee.

 

Frankenstein o El moderno Prometeo
  •  Título original: Frankenstein, or The Modern Prometheus
  • Autor: Mary W. Shelley 
  • Año: 1818 
Esta vez voy a dedicarme a una de las obras más consagradas de la literatura de todos los tiempos: Frankenstein, también llamado 'El Moderno Prometeo'. Pero, ¿por qué Prometeo?
Prometeo, en la mitología griega, es el titán amigo de los mortales. Urdió numerosos engaños a Zeus, Hefesto y otros dioses, robándoles sus artes y dándoselas a los humanos - el ejemplo más representativo, el fuego. Por esto es considerado el protector de la civilización, y también un símbolo de la osadía de los hombres por hacer o poseer lo que es dado a los dioses. Ésta última simbología del mito de Prometeo ha servido de inspiración a músicos tales como Liszt, Scriabin o Beethoven, infinidad de retratos, pinturas y esculturas, y poetas y escritores del calibre de Lord Byron, Goethe, nuestro Calderón de la Barca, Percy B. Shelley y su mujer, Mary Shelley, en quien se centra esta entrada.

Mary W. Shelley publicó Frankenstein, su primera novela, con 20 años, en 1818, el mismo año en que Jane Austen publicaba La abadía de Northanger, novela en la que ridiculizaba el género gótico, género al que pertenecía Frankenstein, y que se encontraba en decadencia. 


 Mary W. Shelley
La obra de Mary Shelley estuvo enormemente influida por sus desventuras personales. Esto es claramente visible en Frankenstein, que en esencia es la historia de un 'hijo' rechazado por su 'padre'. 
Fue en un verano lluvioso de 1816 cuando Mary empezó a concebir Frankenstein. Acompañada por Percy y su hermanastra Jane, se reunió con Lord Byron y William Polidori, pasando largas veladas debatiendo las teorías de Erasmus Darwin, Luigi Galvani y obras latinas y griegas, lo sobrenatural o el romanticismo. Fue Lord Byron el que sugirió que cada uno de los presentes escribiera un 'cuento de fantasmas'. Mary fue la única que cumplió el cometido con Frankenstein, junto con Polidori y su relato The Vampyre.

En algún momento de finales del s. XVIII el joven Victor Frankenstein concibió la posibilidad de crear un ser humano de forma artificial y dotarlo de vida. Por mucho que sus amigos intentaron disuadirlo, nada pudieron hacer para impedir que creara a su 'Adán'. Sin embargo, la criatura que logró componer a partir de miembros separados de cuerpos exhumados de cementerios y hospitales, cuyos rasgos seleccionó por su hermosura, resultó monstruosa en el momento de su animación. Objeto de repugnancia y decepción para su creador, la criatura, que al principio de su existencia mostró bondad, necesidad de afecto y sed de conocimiento, pronto se da cuenta del rechazo que le prodigan todos los que le rodean. 'Donde quiera que mire, veo la felicidad de la cual sólo yoestoy irrevocablemente excluido'. Así, tras ser consciente de todas las desgracias que causó su arrogancia en un intento de ser Dios, inicia una búsqueda para arrebatar a su criatura la vida que él mismo le dio.

"Ningún mortal podría soportar el horror que inspiraba aquel rostro. Ni una momia reanimada podría ser tan espantosa como aquel engendro. Lo había observado cuando aún estaba incompleto, y ya entonces era repugnante; pero cuando sus músculos y articulaciones tuvieron movimiento, se convirtió en algo que ni siquiera Dante hubiera podido concebir." 


  •  Lo mejor: la sensación de terror que inunda las páginas cuando el joven Frankenstein asume las espantosas consecuencias de su presunción; la evolución psicológica del monstruo de Frankenstein, cuya naturaleza bondadosa echan a perder las miserias de las que le hace objeto el mundo; la reflexión sobre la vida, el conocimiento y su uso, los límites de la individualidad. 
  • Lo peor: cuesta encontrarle algún defecto al libro; su estilo un poco retórico puede no gustarle a todo el mundo, pero se trata de principios del XIX, nada menos.
 En definitiva, cualquier lector que se precie debería leer esta novela al menos una vez, aunque seguramente tras esta primera habrá una segunda. Esta obra explora como pocas grandes dilemas del hombre, la vida, la responsabilidad por los actos cometidos, la incomprensión y el mal uso de los conocimientos adquiridos, temas aún vigentes, sobre todo hoy en día con la revolución tecnológica y científica que estamos experimentando. ¿Cuál es el límite, si es que existe? 

P.S.: Recomiendo encarecidamente la película Frankenstein de Mary Shelley, con Kenneth Brannagh, Helena Bonham-Carter y Robert de Niro en el magnífico reparto. Una adaptación magistral de la novela.